He visto una creencia general en las personas cercanas al rededor mío. Piensan por mí, suponen y opinan sobre mí; de cómo soy, de que hago bien y en que estoy mal.
Obviamente, si lees esto, lo más clásico es que pienses que yo voy a decir que “ellos que carajos pueden saber de mi, y con qué derecho se atreven a hacerlo”; eso si es que ha seguido mi línea de escritos, mi constante queja y mi reiterada forma de expresión, que lo único que exhibe es malestar, molestia y reproche.

MMMMMMM
Pues si bien es cierto que nadie debería de meterse y que lo que más me caga en este mundo es que me juzguen; puedo a bien decir de los demás, sobre todo de los cercanos a mí, en los que entran también esos que han tenido cualquier tipo de acercamiento conmigo, sea cruzar una palabra o compartir un cuarto sin palabras conmigo.
Todos ustedes siempre han sido libres de expresarse, lo hacen tan solo ocasionalmente, se expresan y definen lo que quieren o tal vez lo que pueden. Si yo aparezco entre su expresión, ya sea para quejarse de mí, criticarme, juzgarme, maldecirme o todas a la vez; puedo aceptarlo o no, tengo al igual que todos la libertad de elección. En mi caso prefiero omitirlos; como decía aquel filosofo contemporáneo “no elegir también es elegir”. Lo ignoro porque tienen razón en lo que piensan, lo ignoro porque no tienen la certeza en lo que piensan de mí, lo ignoro porque tan insignificante le soy al mundo, como él a mí.
Me revienta pensar que todo está mal y que solo yo pueda estar bien, me irrita tener ese pensamiento de superioridad, me caga ser tan inferior a todos en sus mentes y no en la mía. Mientras día a día altero mis nervios pensando en que el mundo podría ser diferente, todos los demás se desviven por mantenerlo como esta, aun así, siguen juzgándome como lo hacen, siguen poniendo en mi cabeza las ideas y siguen en constante picazón con mi hígado. Soy o no soy, lo que piensan y suponen de mí, yo si lo sé, pero lo saben ustedes; de verdad pueden situarse en mi mente, pueden jugar a Freud y compararme con un in-saboro acto sexual, pueden disminuir mi perversión, sexualidad, ansias y fijaciones hacia todo, en un viejo y borroso acto donde haya participado por casualidad, por asistencia o por estar mal ubicado, por aquella mi lejana infancia?. O tal vez les funcione mejor hacerme esos “test”, en los que analizan los puntajes de mi capacidad de observación, análisis, respuesta, certeza, presión y manipulación, en los que cuando enredas las tendencias del “test”, resultas ser un inútil.
Afortunados todos aquellos que pueden ser tan “idiotamente imbéciles” sin ser juzgados por las suposiciones sociales, bienvenidos a mi mundo todos los que me entiendan, porque los que no lo hagan, no sabrán ni que puede pasar por mi cabeza, ni que puede mover mis ímpetus, ni nada de lo que me pueda a mi desvariar.

Mi mas sincera sonrisa.
Normalmente me revienta y caga, todo lo que se diga de mi, mas si lo dices a mi espalda y peor a un si existiera el que me lo dijera en la cara, sin embargo, hoy quiero saludar a esos que saben exactamente como soy; también a esos que han descifrado los surcos de mi mierda gris, con solo ponerme a garabatear en un papel, a los que observan mis ojos y mis desvíos de mirada definiendo mi actitud y comportamiento con solo esa su habilidad de suposición, a los que en forma directa me cuentan historias con la idea absurda de manipularme porque me ven igual que a todos, a los que creen no perder nada intentando convencerme sin ideal alguno, a los que siguen los parámetros normales e ignoran que los paradigmas deben romperse; y en general a todos los que en suposición, verbal, mental o en sus sueños, han determinado que soy: un hijo de la chingada, un perro, un imbécil, un cínico, un farsante, pendejo, un falso, un pedorro, un mojadito, un burro de carga, un mula, un joto, un vividor, un convenenciero, inútil, un huevon, un sacrílego, un abusador, un pendenciero, un mal hijo, un mal perdedor, un “looser”, un mal amigo, un mono cilíndrelo, un puerco, un depravado, un asqueroso, un vicioso, un patán, un borracho, un nadie, un sin-talento, un fanfarrón, un antisocial, un monigote, un degenerado, un psicótico, un “deschavetado”, un adicto, un depravado, un neurótico, un incontrolable, un mal padre, un insensible, un desesperado, un padrote, un insaciable, un quejoso, un inmaduro, un infeliz, un marxista, un inconforme, un superficial, un estúpido, un idealista, un trabajador, un perdido , un enfermo mental, un sádico, un humano, un indefinido, un hombre, un tipo común.
A todos esos grandes seres, miembros intachables de sus sociedades y círculos, que durante mi trayecto vital han desperdiciado su vida, comentando sobre mi persona, y mejor aun, gastado su tiempo en mi personal, les digo gracias, mil gracias por dedicarme un segundo. Es una lástima que perdieran su tiempo en decirme algo que ignore entonces, ignoro hoy e ignorare siempre. Que si bien es cierto que use unos minutos en escribir estas líneas para ustedes, no significa, ni que hiciera caso a sus criticas, ni siguiera sus consejos, ni mucho menos que me interesaran sus opiniones, solo significa que en realidad me preocupo por toda la gente y su absurda y estúpida actitud “superiorizante”.
Por eso decidí, dedicarles algunas letras, como homenaje a su dedicación y obsesión por mi maldita presencia en sus vidas, Por su siempre interesado apoyo y comprensión, aun mas importante por su compromiso para conmigo.
Gracias a ustedes, de no ser por ustedes, nunca podría haber escrito una sola letra, aunque seguiría siendo como soy, pues lo soy desde que tengo recuerdos; solo logre escribir algunas letras gracias a su motivante presión a mi vida, a su constante apoyo en mis costillas, por sus fuertes palmadas en mis huevos y como lo mejor es para el final, de no ser por sus patadas en mi cabeza, nunca de los “nuncas” hubiera logrado llegar a tener la cabeza y deformidad que me hace ser quién soy, el ser mas cagante y quejumbroso que pueda existir.

Saludos
julio 28, 2009
Categorías: Categoria siempre queja . . Autor: Espinosa . Comentarios: 1 comentario